Fotografía: Alfred Weissenger
Ví a Narciso con el cuerpo destrozado y el rostro a 2 metros de su cuello. Ya no era bello, era mas hermoso en su lecho de muerte. Tuve la sensación que fué obra de Saturno y sus hijos: el pobre Narciso se confundía con el lodo..
Estupenda prosa, concisa, de breve contundencia. Un gusto recorrer tu espacio. Gracias.
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